Testimonios

 



A la hora de hablar de los testimonios de los familiares de las personas privadas de la libertad, podemos encontrar muy pocos testimonios, debido a que los reportajes que se realizan acerca de este fenómeno social, esta mas ligado a los PPL. A continuación se dejaran algunos relatos sobre experiencias de familiares de personas que están privadas de su libertad en Colombia  a partir de algunos factores (Rojas et al. s.f):

Las historias de  Juliana, Enrique y Jeimy comparten la experiencia de caminar por los patios, los pasillos y las celdas de algunas instituciones penitenciarias en su necesidad de cuidar y estar para sus familiares. Este acontecimiento lo que genera en ellas, es una transición algo brusca en su cotidianidad, lo cual trae cambios a su forma de vivir tal y como la conocían. Algunas de las palabras que sobresalen de su discurso es que esta situación  ha traído tristeza, desesperanza, culpa, depresión etc.

Una de las cosas que se rompen al iniciar este proceso es la presencialidad y el contacto físico tal y como se evidencia en lo que relata Juliana   

“Para todos ha sido terrible y que llega de la nada sin esperarse y sin…Ojalá que a uno le hubiera dicho va a pasar esto Jimmy y vea que a Jimmy se lo van a llevar o que uno lo pongan en sobre aviso, uno como que se va preparando mentalmente, pero, así como de un momento a otro”. (Juliana, Familia 2)

Esto refleja el dolor que causa esta situación, teniendo en cuenta, que las detecciones de los implicados se dan sin previo aviso, lo cual hace que sus familiares no estén preparados para este duro golpe de realidad que tienen por delante.

Otro de los factores que se rompen es el de la cotidianidad que presenta las familias, debido a que, esto causa un antes y un después en sus vidas, como no lo narra el testimonio de Enrique:
 
Ha sido terrible en que momentos, en que nosotros todas las fechas especiales cumpleaños, navidad, fiesta de la madre, todo eso ha sido motivo y siempre ha sido familiar o en grupo siempre ha sido la participación y cada día de todo lo que hemos vivido y no poder estar ella con nosotros es triste, cada vez la lloramos, cada vez, se nos amarga el rato y más de ver las injusticias de mi país que no se tuvo en cuenta nada a favor de mi hija no le dieron ningún beneficio ni por ser mamita ni por nada simplemente es mala y la condenaron y una sardina que no voy a decir que fuera una santa porque no”. (Enrique, Familia 4)

Por ultimo, otro de los factores que es importante rescatar de estos testimonios, es la relación que tiene las familias con las instituciones penitenciarias y como estas relaciones traen consigo afectaciones en salud mental, cuando van a visitar a sus familiares a los centro penitenciarios, tal y como no lo narra Jeimy a continuación :

“El infierno que he tenido que vivir es que cuando iba donde mi hija, cuando yo estaba allá cada quince días, eso era una pesadilla, el solo hecho de entrar o de empezar hacer la fila para ingresar, botar la comida porque a la dragoneante no le parecía, a unas les dejaban entrar, a otras no. Lo que se conseguía uno cada quince días porque la comida que uno les ingresaba no bajaba de 100 o 150 mil pesos y botar casi la mitad porque ellas decían que ese día no ingresaba tal cosa, para mí 75 eso era un infierno porque yo ahorraba y trabajaba toda la semana para ingresarle comida a ella y que me dijeran eso, pues me tocaba botarlo. A parte de eso tenía que ingresar si la dragoneante me decía bájese la ropa interior, me la tenía que bajar, permitir que metiera sus manos en mis senos, metiera su mano en mi ropa interior y me tocara, tenía que permitirlo. Si me gritaba, tenía que quedarme callada, entonces, eso es una humillación. Aparte de todo lo que uno ve y escucha allá que las gasearon, que las golpearon, que se volvieron locas porque no entró la droga, entonces, sale uno de allá mal, muy mal, lo absorbe a uno completamente, que si envió la encomienda, que no entró esto, que no lo dejaron pasar, que se perdió, todo eso lo angustia a uno, lo pone a uno mal, que si llaman que no se sabe nada de ella, que está enferma, que lleva varios días, que no hay atención médica porque le dicen “no usted está bien, tome dolex” y hasta luego. Todo eso lo desgasta a uno, para mí eso es un infierno”. (Jeimy, Familia 6)

En este relato se puede ver, como el ir a los centro penitenciarios, se vuelve en muchos casos una situación la cual desencadena en las familias sentimientos de frustración, culpa. angustia etc

Fuente: Rojas, L. V. L., Mojica, J. E., & García, R. E. D. ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO: FAMILIAS ACOMPAÑANTES DE PERSONAS PRIVADAS DE LA LIBERTAD.






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